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DEPARTAMENTO DE PSICOPEDAGOGÍA ALJIBES

 

 

“Televisión e Internet… Un control en casa”

 

¿Quién educa a mis hijos (as)?

 

En la sociedad actual, son más los casos de los niños y adolescentes que crecen no sólo acompañados de dichos medios, sino educados por programas televisivos y por el mal uso de la información en internet.

 

El uso de la televisión y del internet ha “facilitado” a los padres la tarea de cuidar, entretener, acompañar y educar a los niños y adolescentes. Aparentemente resulta ser una de las opciones más atractivas para ellos y útiles para los padres modernos, sin embargo lejos de ser esto cierto, no nos hemos detenido a contemplar las consecuencias negativas e incluso graves que esto pudiera provocar, ya que el uso excesivo o no supervisado de dichos medios, puede acarrear daños en la salud física, mental, social y emocional de los niños y adolescentes.

 

Dentro de las consecuencias más observadas podemos notar niños y adolescentes continuamente distraídos, inquietos, fantasiosos, irritados, violentos, rebeldes, ensimismados, con conductas sexuales negativas, con dificultad para establecer relaciones ó mostrar afecto, incapaces de convivir de manera adecuada, etc.  

Un aspecto de suma importancia es el riesgo que corren nuestros hijos (as)  con el uso indebido del internet, ya que la mayoría de las páginas, grupos sociales ó enlaces, no están supervisados como tal, por lo que podrían estar hablando con personas que realmente tienen otra identidad, así como intenciones negativas ó engañosas, por lo que un niño ó adolescente dejándose llevar por dicho medio, pudiera caer en ejemplos dañinos ó relaciones peligrosas, en especial si son persuadidos a que den información personal, así como el que se encuentran expuestos al gran bagaje de violencia y sexo.

 

La real tarea de los padres radica en tener presente todos aquellos riesgos y afectaciones que pudieran tener sus hijos (as), ser conscientes de que los únicos responsables en la educación y formación de los niños y adolescentes son ellos, valorar, comprometerse y establecer tiempos de convivencia, supervisión y calidad en la familia.

 

Finalmente entender que los medios de comunicación no son negativos por sí solos, en realidad aportan una gran fuente de aprendizaje, siempre y cuando sean supervisados, acompañados  y sea un material sano y acorde a la edad de nuestros hijos (as).

 

 

 

 

DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA NEWLAND 

                                                        

LOS AMIGOS Y LAS INFLUENCIAS

LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Guste o no los medios de comunicación tienen una gran influencia en la vida de los adolescentes; pues la inmensa mayoría ve televisión,  películas, utilizan Internet, correo electrónico, video-juegos, escuchan discos y radio, leen cómics y revistas para jóvenes. Entre ellos comentan todo esto.

 Toda esta tecnología puede ser divertida, emocionante e incluso educativa, y la sociedad avanza en la dirección de utilizar cada vez más  estas formas de comunicación.

El problema reside en que muchos adolescentes no tienen orientación sobre cómo utilizar todo este arsenal informativo;  pues son muchos los casos de niños y adolescentes enganchados pasivamente al televisor, los auriculares, la video-consola, el teléfono móvil, o las salas de chat en Internet.

A continuación le ofrecemos algunas sugerencias para que ayuden a su hijo(a) a desenvolverse con buen criterio por esta jungla de medios de comunicación.

Ø  Limite el tiempo. No sólo es imposible, sino que quizás fuese perjudicial, intentar aislar a su hijo de los medios de comunicación. Sin embargo conviene que supervise lo que su hijo ve o escucha y el tiempo que va a dedicar a ello. Cada vez más padres toman conciencia de la conveniencia de limitar el acceso a la televisión y otros medios, al fin de semana y sólo permitir cosas concretas durante la semana.

Ø  Supervise lo que ve y escucha. Infórmese sobre los programas de televisión que interesan a su hijo, los video-juegos que utiliza, las películas que quiere ver y la música que escucha. Cuanta más información tengan los padres más fácil les será entrar en el mundo de sus hijos y tendrán mayor poder de convencimiento para oriéntalos. Si además está con su hijo(a) podrá charlar con él o ella sobre lo que están viendo o escuchando.

Ø  Sugiérale cosas. Además de lo que a él o ella les interese proponga usted programas de televisión variados (viajes, historia, naturaleza, ciencias, noticias), con ello puede fomentar conversaciones sobre acontecimientos mundiales, hechos históricos, problemas sociales, distintas culturas, la salud, etc.

Ø  Aclare la diferencia entre hechos y opiniones. Los medios de comunicación son empresas que promueven ideas o creencias que pueden no coincidir con los valores familiares. Además los adolescentes deben aprender que no todo lo que aparece en los medios de comunicación es necesariamente cierto. Si su hijo quiere ver, leer o escuchar algo que usted considera inadecuado, dígale claramente las razones del por qué no, está de acuerdo.

Ø  Aclárele qué es la publicidad. Explíquele con claridad el propósito de los anuncios (vender productos), pues los adolescentes son muy manipulables en este sentido. Sea crítico y esté atento a la publicidad dirigida a los jóvenes, pues suele ser engañosa.

Ø  Utilice los filtros de los aparatos. Tanto en Internet como en las plataformas de televisión digital o por cable existen formas de bloquear el acceso a determinados programas y contenidos. Infórmese de estas posibilidades y utilícelas hasta donde considere conveniente.

Ø  En Internet no todo son ventajas. El potencial de la red Internet es grandísimo y en ella hay de todo: desde información valiosísima para la educación hasta pornografía infantil o instrucciones para fabricar explosivos. Las salas de conversación (los “chats”) pueden ser muy entretenidos, pero también encierran peligros ante los que hay que estar atentos. No permita que su hijo o hija adolescente de información que pueda comprometer la seguridad individual.

Ø  Hable con otros padres. Si usted habla con otros padres sobre los programas de televisión, los video-juegos, o la música con los que sus hijos se divierten, tendrá más información y autoridad para negar determinadas cosas. Además descubrirá que no todos los amigos tienen permiso para hacerlas.

Ø  Ofrezca alternativas. Muchos chicos prefieren “hacer”, si se les da la oportunidad, que simplemente “ver”. Una excursión, una tarde jugando a los bolos, o visitar a un amigo puede resultar más interesante que otra vez sentarse frente al televisor.

De ejemplo. Si usted se pasa las tardes frente al televisor o navegando por Internet; su hijo recibirá un mensaje claro. Sin embargo si usted pasea, conversa con otras personas, lee, participa en juegos, asiste a charlas, cursillos u otras actividades, está demostrando que hay otras formas de divertirse. No es extraño que muchos adolescentes actuales se pregunten ¿Qué se hacía antes de que existiese la tele?. ¡Demuéstreselo¡ 

Departamento de Psicopedagogía.

Lic. Rebeca Sandoval O.